Tú eres la vida de mi alma

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Santa Gertrudis de Helfta –
Monasterio de Santa María de San Salvador, Cañas (España)

Tú eres la vida de mi alma. Esté siempre unido contigo el amoroso afecto de mi corazón, mediante la fuerza del amor divino que todo lo derrite y penetra.

En todo lo que sin ti intentare, quede sin vida. Porque Tú eres la variedad esplendorosa de todos los colores, la dulzura de todos los sabores, la deliciosa consonancia de todos los sonidos y el deleite suavísimo de los íntimos y estrechos abrazos con que se unen los que te aman.

¡En ti está el deleite sabroso! ¡De ti mana la abundancia copiosa! ¡Por ti es suavemente seducido el corazón y tiernamente influenciado el afecto!

Tú eres el abismo desbordante de la divinidad. ¡Oh dignísimo Rey de los reyes, Emperador excelentísimo, Príncipe ilustrísimo, Señor benignísimo, Defensor poderosísimo!

Tú eres perla viva que da vida a la humana nobleza. Artífice dignísimo, Maestro doctísimo, Consejero sapientísimo, Auxilio benignísimo y Amigo fidelísimo.

Tú eres unión de íntima suavidad y deleite, Caricia de infinita delicadeza, Amor de infinito ardor, Esposo dulcísimo, Celador castísimo. Tú eres fresca flor de toda gracia y hermosura.

¡Oh Hermano amabilísimo, Mancebo bellísimo, Compañero agradabilísimo, Huésped liberalísimo, Administrador cuidadosísimo! Yo te quiero más que a todas las criaturas. Por ti renuncio a todo deleite, por ti recibo de buena gana toda adversidad y en todo busco sólo tu alabanza. Siento en el corazón y proclamo con la lengua que Tú eres la vida de todas estas cosas y de todos los bienes.

En virtud de tu fervoroso amor, uno la intención de mi devoción a la eficacia de tu oración. Para que, por la integridad de esta divina unión, sea yo llevada a la cumbre de la suma perfección, donde desaparece todo impulso rebelde.

Santa Gertrudis de Helfta,
«Legatus Divinæ Pietatis», L. III, c. 66.

 

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