Sucedió en la Iglesia y en el mundo

Religiosas benedictinas mantienen la Adoración Perpetua en Montmartre

Iniciada el 1 de agosto de 1855, la adoración al Santísimo Sacramento en la basílica del Sacré-Cœur, de Montmartre (Francia), jamás cesó. «Incluso durante los bombardeos de 1944 la Adoración Eucarística no se interrumpió», dice sor Marie-Agathe, de las Benedictinas del Sagrado Corazón de Jesús, en el diario La Croix.

En la actual situación, en que el templo se encuentra cerrado al público, las religiosas de dicha congregación se turnan día y noche para garantizar que haya siempre alguien custodiando al Señor sacramentado. «Somos las únicas que pueden entrar, así que a nosotras nos corresponde proseguir la Adoración Perpetua». Y añade: «Dar continuidad a esta cadena de oración es nuestra primera misión. El desafío es mantenerla, en el momento, con tan sólo catorce personas».

En la parte superior de la cúpula más alta de la basílica del Sacré-Cœur, una lámpara está permanentemente encendida, dando testimonio de la perpetuidad del sublime acto de culto allí practicado. «Es un signo de comunión para los parisinos, una presencia de persistencia en la oración. Si la oración fuera interrumpida, esa linterna se apagaría. Nuestra misión durante el confinamiento consiste en garantizar que no se extinga», concluía la religiosa.

La mayoría de las iglesias francesas permanecieron abiertas, pero la basílica del Sacré-Coeur, uno de los puntos más visitados de la capital francesa después de la catedral de Notre Dame, estuvo cerrada desde el 17 de marzo hasta principios de junio.

Cardenal Besungu: cada uno tendrá que rendir cuentas de lo que hizo

El cardenal Fridolin Ambongo Besungu, OFM Cap, arzobispo de Kinshasa, capital de la República Democrática del Congo, presidió una Misa con ocasión del aniversario de los 60 años de la independencia del país.

Durante el sermón el purpurado recordó que, a pesar de haber sido conquistada con mucho sacrificio, la independencia del Congo estuvo marcada por el deseo que los congoleños nutrían de asumir «posiciones blancas» para disfrutar de sus beneficios. «Mientras otros reflexionaban sobre el significado de la independencia y preparaban a la gente para sus consecuencias, nosotros, en el Congo, soñábamos con la independencia con emoción, pasión, irracionalidad», afirmó.

Para él, el ejercicio de la autoridad en el país era visto por el pueblo como un modo de «acceder al poder no para servir a quien está bajo su responsabilidad, sino para tener los privilegios de los blancos. Pero éstos, mientras ocupaban sus sillas, no estaban sólo divirtiéndose. También trabajaban. Entendieron el significado de su trabajo. Por otra parte, nosotros dejamos de lado la idea del servicio a los demás y enfatizamos el placer».

Al concluir su homilía, el cardenal Besungu recordó que «cada uno de nosotros tendrá que rendir cuentas ante Dios: “¿qué has hecho con tu país?”. Ésta será la pregunta que nos hará la Tribunal Supremo».

Incendio en Nantes: fue dañado un símbolo de nuestra fe

La Conferencia Episcopal de Francia publicó un comunicado sobre el incendio de la catedral de Nantes, ocurrido el 18 de julio, en el cual se señala que, tras «el incendio de Notre Dame de París, en abril de 2019, y el de esta misma catedral de Nantes en 1972, no sólo una parte del patrimonio religioso es lo que se destruye, sino también lo que se daña es un símbolo de la fe católica, hiriendo el corazón de todos aquellos para los cuales esos edificios son lugares de oración, abrigo espiritual, puntos de referencia para su fe».

En esta dramática coyuntura, los prelados franceses enfatizan la necesidad de que los fieles se unan en oración, en apoyo a los católicos de Nantes.

El día de los hechos, los bomberos constataron que había tres focos de incendio, siendo el principal de ellos localizado cerca del órgano de la iglesia, cuya pérdida fue completa. Construido por Girardet, en 1620, el instrumento había resistido a los ataques de la Revolución francesa, a los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial y al incendio de 1972, más grave que este de 2020. «Es impresionante, es una pérdida inestimable», lamentó el P. François Renaud, administrador diocesano.

De enero a marzo de 2019 la Conferencia Episcopal de Francia registró 228 «actos violentos anticristianos». La Policía francesa, por su parte, confirmó que en 2018 se cometieron 129 robos y 877 incidentes de vandalismo en lugares católicos, principalmente en iglesias y cementerios. Este tipo de atentados se cuadruplicaron entre 2008 y 2019. A pesar de que Francia ha sufrido más ataques que cualquier otro país de Europa, los casos están aumentando en todo el continente.

Más iglesias destrozadas en Estados Unidos

Una serie de templos católicos localizados en Estados Unidos, desde Florida hasta California, fueron incendiados y vandalizados durante el mes de julio.

La Policía investiga la posibilidad de que esos actos criminales estén relacionados con las protestas organizadas por el movimiento Black Lives Matter, en varias de las cuales han sido derrumbadas estatuas de Cristóbal Colón o de San Junípero Serra. Shaun King, uno de los adeptos a ese movimiento, llega a predicar que sean demolidas todas las imágenes que representan a Nuestro Señor Jesucristo como un «europeo blanco», pues, según afirma, se trata de una forma de «supremacía blanca» y «propaganda racista».

En Florida, por ejemplo, un hombre le prendió fuego al vestíbulo de la iglesia Reina de la Paz mientras estaban preparando la Misa matutina, el 11 de julio. Tras haber sido arrestado por tentativa de homicidio, incendio criminal y otras acusaciones, el culpable, Steven Anthony Shields, les dijo a los policías que su acto fue una «misión» y, riéndose, que había sido «increíble». Felizmente, el templo católico sufrió pocos daños.

Por otra parte, la iglesia de San Gabriel, de California, quedó casi completamente destruida después de otro incendio ocurrido ese mismo día. Dos imágenes de la Virgen también fueron vandalizadas e incendiadas entre los días 10 y 11 de julio.

 

Histórica iglesia de California es elevada a basílica menor

 

El día de la fiesta de su patrón, el 15 de julio, la Misión San Buenaventura, de California, fue elevada a la categoría de basílica menor, convirtiéndose en la primera de la región. El arzobispo de Los Ángeles y presidente de la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos, Mons. José Horacio Gómez Velasco, comunicó la decisión, que atiende a una petición hecha hace seis años por el párroco de la misión, el P. Thomas Elewaut, a la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos.

Fundada el 31 de marzo de 1782, la Misión San Buenaventura fue la novena y última creada por San Junípero Serra. Su iglesia es la segunda más antigua de los tres condados que abarca la archidiócesis: Los Ángeles, Ventura y Santa Bárbara. En la archidiócesis de Los Ángeles, la más grande de Estados Unidos, hay aproximadamente 5 millones de católicos.

 

 

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