Protegido: Mártires de ayer, de hoy, de siempre…
Su muerte, incomprensible a los ojos humanos, es preciosa ante Dios; la gloria de su fidelidad, estímulo para nuestra vida.
Su muerte, incomprensible a los ojos humanos, es preciosa ante Dios; la gloria de su fidelidad, estímulo para nuestra vida.