La seo de Colonia posee una historia multisecular, que discurre en paralelo con la de la propia Iglesia. Como ella, pasó por períodos difíciles, pero nada consiguió derribarla ni dañar sus más preciosos tesoros.

 

Dios concedió a los hombres la capacidad de completar la Creación con bellezas nuevas, que elevan el espíritu. Y cuando esto se hace teniendo en vista la gloria del divino Artífice, ¡cuántas maravillas no florecen en la tierra!

Una de esas encantadoras realizaciones es la catedral de Colonia, magnífico edificio construido por el disciplinado pueblo alemán, que refleja algo de la inocencia medieval aliada a la fuerza y al orden característicos de la nación germánica.

Sus esbeltas, grandiosas y robustas torres se lanzan hacia lo alto con tanta altanería que dan la impresión de proclamar la victoria del hombre sobre la ley de la gravedad. Cuando las contemplamos nos sentimos menos apegados a los bienes terrenales e invitados a meditar sobre algo que está más allá de las nubes.

La historia del imponente edificio se remonta al siglo IV, cuando algunas construcciones cristianas empezaron a florecer a orillas del Rin, en el espacio ocupado por un antiguo templo romano. En el 818 el sitio era dominado por la primitiva catedral, destruida en el año 1248 para dar lugar al deslumbrante edificio que hoy conocemos. Fue concebido para acoger dignamente las reliquias de los santos Reyes Magos, llevadas desde Milán años antes por el emperador Federico Barbarroja.

Las tareas de construcción del gigantesco edificio se interrumpieron numerosas veces, y sólo en 1880 —seis siglos después de iniciadas— fueron dadas por concluidas. Se trataba, en aquella época, del edifico más alto del mundo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, catorce bombas aéreas alcanzaron la imponente estructura. A pesar de ello, se mantuvo en pie, y únicamente hubo que hacer algunas reparaciones, mientras la mayor parte de la ciudad quedó reducida a escombros.

Así, habiendo acompañado el desarrollo de la cristiandad a lo largo de los siglos, la seo de Colonia posee una historia que corre en paralelo con la de la propia Iglesia. Como ella, fue edificada sobre las ruinas del paganismo y pasó por dificultades, persecuciones y períodos de aparente estancamiento. Sin embargo, nada consiguió derribarla ni dañar sus más preciosos tesoros.

Todos nosotros, los bautizados, poseemos algo más valioso que cualquier reliquia de la cristiandad: la presencia viva del Espíritu Santo. Para defenderla de las invectivas del demonio, debemos construir en nuestras almas un sólido edificio que se eleve hasta el Cielo.

¡Yergamos sus paredes con actos de piedad y de virtud, apoyemos firmemente sus columnas en el magisterio y en los sacramentos, y —lo que es más importante— tomemos por piedra fundamental a María Santísima, en la cual residirá toda la fuerza y solidez de nuestro bello edificio!

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1 COMENTARIO

  1. Maria Eduarda te felicito por el relato de esta gran historia de esta Catedral y así poder conocer q en ella se encuentra la urna con los Reyes Magos ! Bendiciones para todos

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